Daniel Zamudio es un caso que se dio a conocer por la brutalidad que sufrió, pero todos los días miles de personas sufren la discriminación no sólo con golpes sino con palabras, miradas y gestos por parte de la sociedad y en el peor de los casos por parte de la propia familia.
Para poner un alto a esta violencia o "bullying" se necesita, más que una ley antidiscriminación, una mayor educación, aceptar que todas las personas somos diferentes y pensamos diferentes, pero que en definitiva todos buscamos lo mismo: ser feliz.
Me rompe el corazón el caso de Daniel y me deja preocupada y asustada pensar que existe gente tan malvada en las calles sin una gota de razón.
Puedo entender que existan personas que no acepten la homosexualidad, el aborto o incluso otras razas, pero llegar a la violencia no es una solución.
Espero que en el futuro la gente "evolucione" y pueda amar a todos sus pares, pero eso es ser demasiado optimista, y yo no soy optimista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario